En 60 años de historia en el desarrollo de las llantas para vehículos, la tecnología pasó de neumáticos de tejido a radiales, pero los factores importantes en la decisión de compra de llantas, hacen un alto énfasis en que sean altamente seguras, económicas y no afecten el medio ambiente.
En el pasado, las llantas de seguridad comúnmente eran llamadas “Run-Flat-tyre” (andar en llanta pinchada) lo cual se refería a un diseño de llantas resistentes a la pinchadura, su desinflamiento era lento y progresivo, esta llanta permitía que el vehículo siguiera siendo conducido hasta una distancia entre 80 y 200 km, para ser finalmente reemplazada.
Con la tecnología Mix-sis (macromolécula), la nueva llanta de seguridad es construida con Self Seal Leakage (auto sellante a prueba de fugas), diseñada específicamente para resistir perforaciones con objetos afilados. Esto permite que el vehículo continúe sin necesidad de reemplazar la llanta, ofreciendo costo y eficiencia, además de seguridad y confort.
Este material es fundido a temperaturas de 200°C (± 5) para combinarlo con la llanta radial y formar así, un forro sin fisuras que resista perforaciones de objetos afilados. Sella la superficie interna de la llanta y reduce la fuga de presión de aire, evitando una explosión.